Brindar apoyo emocional, Animar al estudiante a utilizar las técnicas para tranquilizarse o para reducir la ansiedad que le haya enseñado un consejero o terapeuta.
Permitir que el estudiante tenga a la mano un objeto que lo tranquilice o fotos de su familia.
Constatar con frecuencia la comprensión y el estado emocional del estudiante.
Ofrecer recesos para “llamar a casa” (para los estudiantes con ansiedad por separación).
Consentir que el estudiante pida ayuda a un miembro del personal escolar con experiencia en salud mental cuando se sienta ansioso.
Organizar el aula, horarios y rutinas, Decir y/o escribir con claridad las expectativas en el aula y las consecuencias.
Permitir que el estudiante se siente donde esté más cómodo, como cerca del maestro o de un amigo.
Consentir que el estudiante se siente en la parte de atrás del aula o cerca de una salida durante las asambleas.
Permitir que el estudiante se tome un descanso para caminar por el pasillo, ir a tomar agua o salir del aula cuando lo necesite.
Asignar al estudiante un compañero para la hora del almuerzo, el recreo y/o en los pasillos.
Consentir que el estudiante elija su grupo durante las excursiones para que pueda estar con un maestro o amigos.
Crear un plan para que el estudiante se ponga al día después de una ausencia o enfermedad (por ejemplo, que no tenga que entregar las tareas pendientes o establecer un plazo para que pueda entregar el trabajo).
Notificar con anticipación la llegada de maestros sustitutos, cambios en la rutina o transiciones.
Practicar las transiciones en privado o en un lugar tranquilo.