La clave es cómo, buscando la justa medida entre eso de si te pegan, pega o poner la otra mejilla.
Para alcanzar ese punto medio y “conseguir que sean capaces de defenderse de forma sana, evitando el conflicto”, el primer paso es “entender el desarrollo del niño y los puntos claves a trabajar en todas las áreas”.
Enseñarles a respetarse a sí mismos, es básico mejorar su autoestima y su autoconcepto para mejorar con ello su seguridad, entendiendo que merecen respeto por parte de todo el mundo, ya sean sus iguales, ya sean adultos.
Educar con el ejemplo, si queremos que nuestros hijos se respeten a sí mismos y que se hagan respetar por los demás, tenemos que respetarlos nosotros, sus adultos de referencia, en primer lugar.
Enseñarles a apoyarse en sus iguales, ayudémosle a crear su propia red social de apoyo sólida y segura a la que poder recurrir en caso de necesidad en aquellos entornos en los que, como el centro escolar, no podamos acompañarles nosotros.
Enseñarles a pedir ayuda, es fundamental hacerles entender desde muy pequeños que pedir ayuda no es de ser un chivato.
Guiarlos en la resolución de conflictos, son muchas las situaciones en las que esta condición de necesitar defenderse puede darse y ninguna es deseable ni agradable, debemos enseñar a nuestros hijos a afrontarlas y resolverlas de una forma adecuada y sin necesidad de responder con la ‘misma moneda’.
Recomendarles evitar el conflicto, debemos enseñarle a no responder a las provocaciones, a burlas o comentarios que solo buscan hacerle reaccionar.
Enseñarles a protegerse a sí mismos, si no queda más remedio, hay que entender que no debemos confundir defensa y violencia, son dos conceptos completamente diferentes: una busca dañar al otro, mientras que la otra es protección y preservar mi bienestar.