Los berrinches ocasionales son considerados normales en el desarrollo y maduración de cualquier niño, ya que estos berrinches se deben a que el niño experimenta frustración y no tiene los recursos ya sea verbales, como emocionales para lidiar con el mismo y por ello se desencadena una pataleta. Sin embargo algunos niños con el paso de los años continúan realizando berrinches, estos mismos denotan otras características en su forma, tiempo de duración y frecuencia, lo cual expresa mayor dificultad en controlar las emociones, impulsividad verbal hasta intentos de manipulación o chantaje emocional con los padres. Es fundamental que como padres entendamos que marcar límites es bueno y que estos cuando son coherentes, se hacen con firmeza y convicción son sinónimos de amor y contención. Es importante tener en cuenta que como padres podemos consultar a un profesional cuando los berrinches se mantienen en el tiempo y no conseguimos controlarlos, ni ayudar a nuestro niño con las adecuadas estrategias de autocontrol. En estos casos la mejor opción es acudir a un profesional y solicitar ayuda.