Para saber si un hijo tiene estrés postraumático, es importante reconocer las señales de que podrían estar enfrentando la situación de una manera poco saludable. Algunas de estas señales pueden incluir una "hiperfijación en la mortalidad o la muerte", problemas de sueño, alimentación, ira y atención, así como dificultad para concentrarse. Los niños también pueden desarrollar una obsesión por su propia seguridad y la seguridad de sus personas más cercanas. Además, es común que los niños experimenten duelos de manera diferente y en momentos distintos, por lo que una reacción inmediata o no mostrar ninguna reacción no es un indicador de cómo un niño manejará la pérdida. Los desencadenantes, como los aniversarios de eventos trágicos o los cumpleaños de amigos fallecidos, también pueden tener consecuencias inesperadas para los niños. El rechazo a la escuela puede ser una señal clara de que algo va mal, especialmente si el evento está relacionado con la escuela. Es importante tener en cuenta que el estrés y el trauma se pueden manifestar de manera diferente en niñas y niños, y que los síntomas pueden parecerse a los de la depresión o un trastorno de ansiedad. Las señales de trauma en niños incluyen obsesión por la muerte o la seguridad, problemas para dormir, comer, prestar atención y controlar sus emociones.