La ecocardiografía de estrés farmacológico es como una prueba de esfuerzo en la que, en vez de utilizar el ejercicio físico como método para forzar el corazón, se usan una serie de fármacos que simulan el efecto del ejercicio físico sobre el organismo. Se utiliza, al igual que la prueba de esfuerzo, para el estudio del dolor torácico, pero en aquellos pacientes en los que, por problemas articulares o de otro tipo, no pueden realizar un esfuerzo caminando en una cinta. Se aplican varios de los principios que se usan para un ecocardiograma de ejercicio. El paciente se desnuda de la cintura para arriba y se tumba en una camilla donde se canaliza una vía venosa para administrar los fármacos. Se colocan unos electrodos para vigilar el ritmo cardíaco de modo constante. Se realiza una ecocardiografía basal (en condiciones de reposo) antes de empezar la administración del fármaco. El fármaco se administra en dosis crecientes hasta obtener el efecto deseado. Se trata de que el corazón acelere sus pulsaciones y esto puede alcanzarse pasados 10 a 15 minutos después de iniciado la administración del fármaco. Cuando el nivel de estrés en el corazón es elevado se adquieren nuevas imágenes con el ecocardiógrafo y se comparan con las que se tomaron en reposo.