La clave está en poder hablar en público sin que nos tiemble la voz, nos entre el панico escénico o nos quedemos en blanco en mitad de nuestro discurso.
Significa saber transmitir, es tener un mensaje claro y trasladarlo del modo más eficaz posible: es impactar.
Convertirte en un buen orador te dará habilidades de persuasión, destreza en la expresión, pensamiento crítico, aumento de seguridad y autoestima
1. Buena organización
El primer truco a tener en cuenta para aprender a hablar en público es preparar la presentación.
Debes utilizar estrategias para conectar con el público desde el principio, engancharles y que quieran seguir escuchándote.
Debes poder resumir lo que propones comunicar con un par de enunciados, en pocas palabras.
Pues al leer la comunicación no es directa, no estás creando acercamiento con el público, no llamas su atención porque tampoco mantienes contacto visual con los oyentes.
Al hablar en público necesitamos crear una conexión con nuestra audiencia y un ambiente de confianza para lograr transmitir con éxito nuestro mensaje La gente presta más atención cuando forma parte de una conversación en la que están involucrados y por ello debes repartir tu mirada entre los asistentes, escogiendo caras amigables: un par a la derecha, un par a la izquierda y un par en el centro.
Si, esos nervios como que te tiemble la voz, las manos… Haz como si no existieran, ya se pasarán según vayas ganando confianza al ganarte al público.
Piensa que no estás nervioso, acepta que estás preparado.
Para poder hablar en público, antes que nada debes visualizar tu éxito.
La técnica de visualización consiste en imaginar situaciones que deseas vivir y proyectar al futuro, se trata de pensar en imágenes de manera clara, viéndote a ti mismo experimentando esas situaciones y sensaciones.
Así que visualiza tu éxito, imagina que tu presentación irá bien.
Liberarás ansiedad y conseguirás una mayor confianza en ti mismo diciendo adiós al miedo escénico