La Técnica de la Tortuga es una técnica utilizada en niños para el control de impulsos y emociones. Se basa en una historia que se apoya en la técnica de Schneider y Robin. La analogía con la tortuga, que se repliega dentro de su caparazón cuando se siente amenazada, se utiliza para comparar al niño que siente que no puede controlar sus impulsos y emociones ante ciertos estímulos. Cuando el niño se siente así, se recoge dentro de su caparazón, donde se siente seguro, y allí, permanece hasta que se tranquiliza. La edad recomendada para enseñar técnica de la tortuga es la etapa preescolar y de educación primaria. Aunque es una técnica que en su inicio está pensada para la escuela, puede adaptarse y enseñarse dentro del seno familiar.
La técnica se aplica en varias fases, comenzando con la presentación del cuento de la tortuga, que será la base para instaurar la técnica. Luego, se enseña la relajación muscular, relacionada con el momento en que el niño se mete en su caparazón para tranquilizarse ante un estado de rabia. Esto se logra mediante la práctica de tensar y relajar grupos de músculos variados y dando autoinstrucciones que se focalizan en las distintas sensaciones.
Posteriormente, se enseña la solución de problemas, guiar al niño en la resolución de conflictos mediante distintas soluciones, como role-playing y juegos. Es importante tener en cuenta aspectos como no pasar de niños agresivos a niños pasivos, sino enseñar a ser asertivos. También es crucial incluir puntos de análisis como respirar para tranquilizarse, pensar en los sentimientos y buscar una solución para poner en práctica cuando salga del caparazón.
Finalmente, se utilizan reforzadores positivos, como alabanzas, abrazos, etiquetas o pegatinas, para motivar al niño a poner en práctica la técnica de la tortuga, siempre dando importancia a la búsqueda de soluciones y resolución de conflictos.