Después de un conflicto, la conexión emocional puede parecer un poco más débil. Pero, ¡no temas! Hay maneras de estrechar ese lazo nuevamente. Paola sugiere hacer cosas juntos que acerquen, como cocinar o salir a caminar. La idea es crear nuevos recuerdos que refuercen el vínculo. Dedicar tiempo a la pareja es esencial. A veces, en la rutina diaria, olvidamos lo importante que es simplemente disfrutar de la compañía del otro. Las cosas pequeñas, como disfrutar de un café juntos, hacen una gran diferencia. Imagina dedicar un rato cada semana para charlar sobre cualquier cosa, inquietud o problema. Esto no solo evita que los problemas se acumulen, sino que también fortalece el respeto y la confianza. Un ejercicio simple es compartir algo positivo sobre la relación cada día. Es como regar una planta: un poquito cada día marca la diferencia. La comunicación es un arte, especialmente cuando estamos tensos. Nuestra sexóloga sugiere, en vez de atacar o culpar, trata de expresar cómo te sientes. Usa frases como ‘me siento…’ en lugar de ‘tú siempre…’. Esto ayuda a que la otra persona no se sienta atacada. Antes de responder, toma un momento para respirar. Contar hasta diez o darse una pequeña pausa puede ser justo lo que necesitamos para calmar esas emociones intensas. Si la ansiedad está afectando la intimidad, buscar soluciones juntos es vital. Quizás practicar yoga o meditación puede ser una buena forma de relajarse y reconectar. Después de una infidelidad, lo más importante es la honestidad y estar dispuestos a trabajar en reconstruir la confianza, si así lo desean. Si ambos están comprometidos, la confianza se puede restaurar. Ser sincero, ser paciente y estar dispuesto a disculparse son gestos que ayudan a reconstruir esa confianza. La clave está en la voluntad de trabajar juntos y ser honestos el uno con el otro. Así que, si tu relación enfrenta desafíos, recuerda que no estás solo. Con amor, paciencia y esfuerzo, pueden superar cualquier obstáculo y construir un futuro juntos, más fuerte que nunca. Superar los conflictos y reconstruir la confianza no es tarea sencilla, pero es un viaje que vale la pena. Con compromiso, comunicación honesta y una pizca de paciencia, es posible convertir una relación herida en una conexión más fuerte y saludable.