Es muy importante predicar con el ejemplo, hacer un recuento de cómo nosotros reaccionamos en la vida en los momentos que tenemos que esperar, o cuando algo no nos sale como queremos, y tratar de modificar nuestra reacción a como quisiéramos que ellos, nuestros hijos, reaccionaran ante una situación frustrante. La paciencia es tener tolerancia hacia las frustraciones, es decir, no tener el placer inmediato, así que ayúdales a tus hijos a tener una buena relación con el placer. Para eso hay tres puntos que son importantes: practica el negar, otras veces practica el dosificar y otras el postergar. Conectar con el pequeño y recordar la edad que tiene, nos ayudará a empatizar y a darnos cuenta de que al fin y al cabo es solo un niño y está en fase de aprendizaje constante. Tengo que observar cuál está siendo la emoción por la cual esta reaccionando así. Si por ejemplo, es frustración o enojo es necesario validárselo con palabras y acciones y a continuación, invalidar la acción. Dedicar tiempo a nuestros hijos es fundamental para poder criarlos como adultos pacientes y empáticos. Dar opciones de lo que sí puede hacer cuando está enojado. Siempre tener en la mente ‘no me lo voy a tomar como personal’, porque de verdad no es personal. Reduce las exigencias, pídeles lo adecuado a su edad. Aprende a manejar tus sentimientos negativos cuando estás con ellos para así evitar perder la paciencia. Para que los padres no estallen, pueden usar una técnica de relajación que les funcione e incluso hacerla evidente frente a los niños. Dedícate tiempo a ti, tu también necesitas renovar energía. Una de las técnicas de relajación que me gusta mucho es la del Grounding.