El contexto familiar sería clave en el desarrollo de la capacidad autorregulatoria y de la gestión de los estados emocionales.
Una investigación que analizó los distintos estilos parentales y su influencia en el desarrollo y regulación emocional resalta que el estilo equilibrado es generador de conductas adecuadas y adaptativas en el niño o niña ante situaciones de estrés.
El mismo estudio destaca que este estilo como el que más posibilita el nivel de comprensión emocional en los niños y niñas, en cuanto a reconocimiento de estados emocionales propios y ajenos.
La misma investigación muestra que el estilo equilibrado se relaciona con hijos e hijas que presentan un mejor desempeño en comprensión emocional, y en general a nivel emocional, mientras se observa que los estilos permisivo y autoritario presentan relaciones inversas.
Otro estudio encontró que dependiendo del estilo parental, los niños y niñas tienden a desarrollar más unas habilidades emocionales que otras.
Es decir, las características ejercidas en el desempeño parental facilitan la emergencia de algunas competencias socio – emocionales e inhiben otras, lo que indica una relación directa entre ambos factores.
Otro estudio reporta una relación inversa estadísticamente significativa entre el involucramiento afectivo familiar y una respuesta afectiva adecuada.
Esta investigación incluyó la influencia de las relaciones fraternas en la RE, describiendo que existe relación inversa estadísticamente significativa entre afecto entre hermanos y dificultades en regulación emocional.
Un resultado particularmente interesante debido a lo poco explorado y para el escenario actual, donde muchos niños y niñas pueden transitar entre la casa de sus padres y madres alternando entre distintos contextos y estilos parentales, un sistema que puede entregar estabilidad es el que se configura por las interacciones entre hermanos y si este tiene un funcionamiento adecuado puede promover un mejor desarrollo emocional y una mejor adaptación a los cambios.
En resumen hoy contamos con evidencia que muestra que las interacciones sistémicas al interior de las familias afectan directamente el desarrollo de la capacidad regulatoria a nivel emocional, teniendo una influencia directa el estilo parental, apareciendo los estilos equilibrados y democráticos como los más positivos y que a mayor calidad de las relaciones fraternas menor dificultades en regulación emocional.