Es importante tratarles con calma y paciencia, buscando el motivo de porqué se sienten así y poder abordarlo, entendiendo que no es algo personal contra nosotros, escuchándoles de forma activa y mostrando empatía, no llevándoles la contraria ya que a veces pueden padecer pérdidas de memoria y no es que nos estén mintiendo, sino que llenan los vacíos con imágenes y por último, tratándoles como a un igual.
Mantén conversaciones regulares y muestra interés por los pensamientos y sentimientos de la persona.
Escucha con empatía y demuestra paciencia al tratar con sus emociones y preocupaciones.
Ayuda a mantener conexiones sociales con amigos y familiares, ya sea en persona o a través de llamadas telefónicas y videollamadas.
Motiva a participar en actividades que les gusten, como paseos, juegos, lecturas o manualidades.
Establece horarios regulares para las comidas, descanso, ejercicio y actividades, lo cual puede brindar seguridad y estabilidad emocional.
Asegúrate de que el hogar del adulto mayor esté libre de peligros, para evitar posibles accidentes y promover la tranquilidad.
Permite que realicen tareas diarias por sí mismos dentro de sus capacidades, para mantener su autoestima y sentido de logro.
Ofrece tu apoyo cuando enfrenten situaciones difíciles, y ayuda a encontrar soluciones positivas.
Anima a realizar actividad física regularmente, como caminatas suaves o ejercicios adecuados para la condición de la persona, ya que esto puede mejorar el estado de ánimo y reducir el estrés.
Si notas signos de depresión, ansiedad u otros problemas emocionales persistentes, es importante buscar la ayuda de un profesional de la salud mental para una evaluación y tratamiento adecuados.