Se trata de utilizar la intervención psicológica para mejorar la calidad de vida, en las áreas de la autoestima, el autoconcepto, las habilidades sociales, el apoyo social, la autonomía y la salud mental para reconceptualizar el significado de la vejez. Además, se fomenta la expresión de sentimientos hacia las personas con quienes interactúan a menudo, el desarrollo de una comunicación asertiva junto con técnicas para mejorar la memoria y estrategias para la solución de problemas. Las actividades llevadas a cabo son espacios de estimulación cognitiva, de aprendizaje y socialización, que permiten combatir el aislamiento social, fenómeno muy presente en la población de edad avanzada, y que correlaciona inversamente con el envejecimiento óptimo. Mediante los talleres realizados en el centro, como el de memoria en el ámbito grupal, se pretende trabajar la atención, la concentración, el lenguaje, la escritura, la lectura, las gnosis, la praxis, el lenguaje, la memoria y las funciones ejecutivas. El objetivo de este taller es dar un espacio a nuestros residentes donde puedan expresarse, sentirse escuchados y valorados. Se intenta prevenir el deterioro cognitivo, y en lo posible, fomentar la autonomía y la independencia sobre ellos mismos. La finalidad es que los adultos mayores, continúen participando en el sistema familiar y social, fomentando que las personas desarrollen su potencial consiguiendo el máximo bienestar físico, social y mental, todo participante de acuerdo con sus necesidades, deseos y capacidades personales. Por un lado se llevan a cabo otras actividades, como el debate grupal, con un grupo reducido de personas más preservadas cognitivamente, para ofrecerlos apoyo social y emocional. Por el otro, se trabaja, en el ámbito psicológico, la reminiscencia, que es un proceso por el cual las personas cuando son grandes y se encuentran en su última etapa de la vida, hacen una tarea de reflexión y contemplan su vida como un conjunto y valoran la manera como han vivido su vida. Es una actividad mental saludable, porque favorece la integración del pasado con el presente, dando de este modo una continuidad en su vida y a su identidad.