La presión social hace referencia a la influencia que ejerce un grupo de pares en alentar a una persona a cambiar sus actitudes, esto puede ocurrir si la persona no tiene la autonomía suficiente para diferenciarse de aquellos y hacerles frente comportamiento de manera de conformidad a las normas del grupo. Una persona que se ve afectada por la presión social puede o no querer pertenecer a dichos grupos. En este caso cede ante la presión del grupo por las siguientes razones: la inseguridad personal los sentimientos de inferioridad el adolescente que no se siente valorado (autoestima baja) falta de personalidad. Suelen ceder fácilmente a la presión social aquellos jóvenes cuyos padres les inculcan patrones educativos rígidos y autoritarios, lo cual genera inseguridad, baja autoestima y rebeldía. La presión de los otros jóvenes es considerada una de las formas más difundidas de presión social. La mayoría de los jóvenes permanecen por períodos prolongados de tiempo en grupos fijos (escuelas y subgrupos en las mismas) independientemente de su opinión sobre los mismos. Ellos pueden no tener la madurez necesaria para manejar la presión que ejercen los 'amigos'. A veces el niño se presiona a sí mismo. Ellos sienten que precisan del grupo para ser "cool". Por lo tanto, el joven es presionado para mejorar, con un efecto beneficioso a largo plazo.