Usa un Lenguaje Claro y Directo
Para comunicar tus límites con claridad, utiliza un lenguaje directo y específico.
En vez de justificarte excesivamente, di “no” de forma sencilla y evita rodeos.
Utiliza Frases con “Yo”
El uso de frases que empiezan con “yo” facilita una comunicación asertiva, enfocándose en tus sentimientos y necesidades en lugar de parecer que estás criticando o rechazando a la otra persona.
Evita el Lenguaje Corporal Defensivo
El lenguaje corporal es una parte esencial de la comunicación asertiva.
Intenta mantener una postura abierta, con los brazos y las manos relajadas, y haz contacto visual.
Evita cruzar los brazos o adoptar posturas defensivas, ya que estas señales pueden dar a entender inseguridad o incomodidad.
Reconoce tus Límites y Sé Firme en tus Decisiones
A veces, la presión social proviene de personas muy cercanas o de situaciones en las que sentimos una gran obligación de aceptar.
Sin embargo, es importante que recuerdes tus propias prioridades y límites.
Aprende a Negociar con Asertividad
Existen ocasiones en las que es posible llegar a un acuerdo beneficioso para ambas partes.
Si una persona cercana te pide algo que te incomoda, intenta buscar una solución en la que ambas partes salgan ganando.
Puedes, por ejemplo, ofrecer una alternativa: “No puedo ayudarte este fin de semana, pero podríamos ver si hay otra opción que se ajuste mejor a los dos”.
La negociación asertiva permite mantener la conexión y el respeto sin renunciar a tus propios límites.