Las causas el estrés, por lo general suelen estar relacionadas a factores externos e internos de la misma persona. Por ejemplo, la presión académica, donde se ven expuestos a la necesidad de un rendimiento concreto, que en muchos casos condiciona las posibilidades futuras en un mundo competitivo y cambiante. También las presiones familiares, relacionadas con expectativas sobre el comportamiento del adolescente, los logros y el afrontamiento de las nuevas responsabilidades, sobre todo sí sienten que no llegan a cumplir lo que otros esperan de ellos. También problemas sociales, ya que en la adolescencia se desarrolla la necesidad de pertenencia a un grupo de iguales, y deben lidiar con el miedo al rechazo y las complejidades de las relaciones entre personas. Otro factor relacionado son los cambios corporales y hormonales que se desarrollan en esta etapa evolutiva, donde la autoimagen se ve afectada por la necesidad de adecuación constante y la aceptación por parte los iguales. A esto se suma la alta exposición en redes sociales y la conectividad, una presión por “estar” y estar “bien” hace que a menudo puedan sufrir efectos negativos sobre su autoconcepto.
Los efectos del estrés en la adolescencia no distan mucho del efecto en otras etapas evolutivas, y suelen estar relacionados con problemas físicos o somatizaciones de dolencias, como dolor de cabeza, problemas gastrointestinales y afectación de los ritmos de vigilia y sueño. También pueden darse problemas de conducta con comportamiento disruptivo y bajada de rendimiento académico. Y en otros casos, también se pueden observar que el estrés crónico puede desarrollar en el adolescente problemas relacionados con su salud mental, padeciendo síntomas ansiosos, obsesivos y depresivos.