El estrés en la niñez se puede presentar en cualquier situación que requiera que un niño se adapte o cambie.
El estrés puede ser provocado por cambios positivos, como comenzar una nueva actividad, pero está vinculado con más frecuencia con cambios negativos, como una enfermedad o una muerte en la familia.
El estrés puede ser una respuesta a un cambio negativo en la vida del niño.
En pequeñas cantidades, el estrés puede ser bueno.
Pero, el exceso de estrés puede afectar la forma como el niño piensa, actúa y siente.
Los niños aprenden a responder al estrés a medida que crecen y se desarrollan.
Muchas situaciones estresantes que para un adulto son manejables causan estrés en un niño.
Como resultado, incluso los cambios pequeños pueden tener un impacto en los sentimientos de seguridad y confianza del niño.
Las causas de estrés pueden incluir: Preocupación por las tareas escolares o por las notas, Manejo de las responsabilidades como la escuela y el trabajo o los deportes, Problemas con los amigos, el acoso escolar o las presiones de los compañeros, Cambio de escuela, mudanza, lidiar con problemas de vivienda o no tener dónde vivir, Tener pensamientos negativos de ellos mismos, Cambios corporales, tanto en los varones como en las niñas, Divorcio o separación de los padres, Crisis financiera en el hogar, Vivir en un vecindario o en un hogar inseguro.