La paz interior es un estado subjetivo de bienestar a nivel cognitivo y emocional que genera una profunda calma y tranquilidad. Estar en paz con nosotros mismos refleja que nos sentimos en armonía con nuestros pensamientos, sentimientos y comportamientos.
Atención plena significa poner el foco en el momento presente.
Aprender a vivir en el aquí y el ahora te ayuda a desprenderte del pasado que te atormenta y del miedo hacia un futuro que aún está por llegar.
Concentrarte en las texturas y sabores de lo que estás comiendo, conectar con la naturaleza o dedicar unos minutos a respirar de forma consciente y profunda son algunos ejercicios de mindfulness cotidianos que te ayudarán a sentirte en calma.
Tomar un baño relajante, salir a la naturaleza, hacer yoga, meditar o practicar una relajación guiada son pequeñas prácticas que pueden ayudarte, y mucho, a hallar la paz en la cotidianidad.
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Conseguir la paz interior significa lograr un estado de profundo bienestar y calma con uno mismo.
Una cima que se alcanza a través del cuidado personal, tanto física como mental y emocionalmente.
Esto se traduce en acciones como elegir una alimentación saludable, practicar ejercicio, tener un descanso de calidad, canalizar las emociones y mantener relaciones positivas, entre otras.
Cultivar la paz interior aporta infinitos beneficios para la salud mental y emocional.
Reduce el estrés.
Aumenta la felicidad.
Facilita la adopción de buenos hábitos.
Promueve la gratitud.
Ayuda a centrar la atención en lo importante.
Enseña a aceptar las emociones y a lograr el equilibrio emocional.
Potencia la capacidad de concentrarnos en alcanzar nuestras metas.
Lograr la paz interior nos permite estar en calma con nosotros mismos.
Eso sí, ese estado de serenidad hay que cultivarlo con experiencias relajantes, placenteras y nutritivas.