La terapia grupal es un tratamiento en el que un terapeuta une en una misma sesión a un conjunto pequeño de personas con problemas emocionales que suelen ser similares para conseguir que cada uno exprese sus preocupaciones y se ayuden unos a otros, bajo su moderación profesional. El terapeuta reúne entre cinco y doce personas para formar un grupo cuyo objetivo es conversar de forma honesta y espontánea. El terapeuta interviene como un guía y moderador. Gracias a la interacción del grupo, se consigue la modificación de conductas de los pacientes y una mejoría en sus relaciones interpersonales. Además, a lo largo de las sesiones y con el apoyo del terapeuta, las personas se van animando a expresar sus emociones y aprendiendo a empatizar y escuchar las emociones ajenas. Además de escuchar y hablar, el psicólogo puede pedir a los miembros del grupo que intercambien personajes, revivan situaciones del pasado y otras dinámicas específicas con el fin de que las personas se sientan cómodas para expresar sus emociones. Antes de seleccionar los integrantes del grupo, se suele hacer un proceso de evaluación para preparar el paciente para el tratamiento. Se realiza mediante tres entrevistas: Primera entrevista: se centra en el motivo de consulta del paciente, cómo habla de sus problemas, sus relaciones, su historia familiar y su situación laboral, social y sexual. Segunda entrevista: se brinda información detallada sobre la terapia de grupo y se describe su funcionamiento. Además, se toma en consideración la actitud del paciente respecto a la información facilitada. Tercera entrevista: se profundiza en el funcionamiento de la terapia de grupo y de un grupo determinado.