La realidad virtual introduce al usuario en un entorno totalmente virtual, mientras que la realidad aumentada aporta elementos virtuales a un ambiente real. Hemos comprobado que el usuario vive las situaciones virtuales como reales, ya sea estar dentro de un avión para superar la fobia a volar o estar en un espacio público para combatir una agorafobia. Pero a diferencia del mundo real, permiten afrontar a los pacientes a unos contextos protegidos, controlados y seguros. Al psicólogo, tecnologías como la Realidad Virtual o Aumentada le proporciona una herramienta sencilla que podrá integrar en los protocolos de tratamientos tradicionales. En mi opinión, la realidad virtual y la realidad aumentada se tendrían que integrar en los protocolos de tratamiento tradicionales. Los costes para su uso se han abaratado muchísimo a lo largo de los últimos años y cada vez se usan más en psicología clínica, neurociencias, psicoterapia y salud mental, porque permiten inducir emociones, reacciones y pensamientos que son prácticamente idénticos a los que se darían en una situación real. Muchas veces el desconocimiento limita la entrada de este tipo de herramientas en las consultas y este nuevo Aprende de los Mejores quiere acercar la Realidad Virtual y Aumentada a los psicoterapeutas y dar a conocer su eficacia en el tratamiento de trastornos de ansiedad, sobre todo fobias, adicciones, enfermedades neurodegenerativas, lesiones medulares, accidentes vasculares, etc.