Se trata de la introducción del semen, previamente seleccionado, en el interior del útero de la mujer que ha sido preparada estimulando la ovulación. La fecundación (unión del óvulo y el espermatozoide) sucede “in vivo”, en el interior de la mujer, concretamente en la trompa. Es una técnica mas sencilla ya que no precisa de realizar la extracción de los óvulos. La estimulación ovárica debe ser mínima para evitar el riesgo de embarazo múltiple. El crecimiento de mas de 2 o 3 folículos debe hacernos plantear la cancelación.
Es más económica, considerando el coste por tratamiento. Las posibilidades de éxito son menores, sobre un 15% por intento considerando parejas con buen pronóstico. No aporta posibilidades reales de éxito en casos de obstrucción tubárica o factores masculinos severos. Ofrece resultados muy pobres cuando el tiempo de esterilidad es superior a 3 años, se trata de un factor masculino moderado o la mujer padece una endometriosis. Ofrece poco información durante el tratamiento. Constituye una opción a considerar en parejas con buen pronóstico, jóvenes, poco tiempo de búsqueda, sin alteraciones seminales importantes y sin alteraciones en las trompas o endometriosis.
La inseminación artificial históricamente ha sido uno de los tratamientos más utilizados por su relativa sencillez, pero esta lastrado por unos resultados pobres. En general de una inseminación artificial con semen de pareja no podemos esperar una probabilidad de embarazo superior al 12-15% por ciclo. Esto nos tiene que dejar bien claro que los tratamientos que se hagan mediante inseminación no pueden prolongarse en el tiempo, máximo 3 ciclos es lo que se indica en la actualidad. Si en 3 ciclos el embarazo no se ha logrado no tiene mucho sentido seguir por este camino. El espacio que en la actualidad ocupa la inseminación intrauterina es para aquellos tratamientos de baja complejidad, porque hoy en día la fecundación in vitro nos va a dar un rendimiento superior al de la inseminación artificial.
En la actualidad la inseminación artificial ocupa un lugar importante en el tratamiento de mujeres solteras o parejas lesbianas, pero utilizar inseminación artificial en otros casos, como en mujeres por encima de 35-36 años, o en mujeres con endometriosis o en parejas que tienen una esterilidad de causa desconocida deja de ser la primera línea de tratamiento.