Los patrones de conducta son una serie de pautas de comportamiento que las personas que viven en sociedad siguen. Estos patrones de comportamiento, también se conocen como patrones psicológicos. Cuando hablamos en psicología de patrones de conducta se refiere a acciones y/ o formas de pensar que una persona tiene en momentos determinados. Estos patrones son aprendidos mediante la convivencia con los miembros de la familia y con la sociedad, que regulan el comportamiento de los individuos desde que nacen, por lo que tenemos que decir que no son patrones innatos de conducta. También vienen de las propias vivencias de la persona, y dependiendo de los resultados que obtenga, se guardan y vuelven a ser usados tanto para bien como para mal. Los primeros patrones, se aprenden en la familia, por ejemplo, cómo actuar en diferentes situaciones. Los padres enseñan a los niños comportamientos sin darse cuenta, ya que los niños observan e imitan como son sus padres. Estos patrones están normalizados, de hecho, los padres muchas veces no son conscientes de ellos, pero los están transmitiendo. Algunos ejemplos de patrones de conducta son el patrón de conducta tipo A, caracterizado por ser una personalidad donde la persona es muy exigente con ella, tiene poca paciencia, es competitiva y autocrítica, el patrón de conducta tipo B, que son menos competitivas y ambiciosas, son más tranquilas, reflexivas y muestran niveles más bajos de ansiedad y estrés, y el patrón de conducta tipo C, que son amables en una medida extrema para evitar conflictos, llegan a ser sumisas, cumpliendo al pie de la letra las normas sociales.