Tener una buena relación con los miembros de la familia con la que convives no sólo fortalece los vínculos afectivos, sino que mejora la autoestima de cada uno de los miembros.
Practicar la tolerancia: es posible que dentro de una familia existan diferentes modelos de afrontamiento del estrés en cada uno de los miembros.
Respeta las formas que los demás tienen de encontrar su propio equilibrio, aunque sean muy diferentes a la tuya.
Hacer equipo: repartir tareas, establecer horarios para las obligaciones, respetad vuestros espacios propios…
Comprometerte con tus acciones de cambio.
No basta con darse cuenta de qué falla, y reconocerlo.
También hay que traducirlo en acciones y mantenerlas.
La constancia es un hábito que se aprende.
Recuérdate a menudo la importancia de tus compromisos.
Flexibilizar: la flexibilidad es el principal indicador de fortaleza emocional.
En situaciones excepcionales hay que tomar medidas excepcionales.
Permitir una cierta laxitud de las normas habituales puede hacer más fuerte a la familia en los momentos difíciles.
Cuidar las formas: mantén una actitud atenta, receptiva, afectuosa e implicada.
Hará más probable que el resto de los miembros de la familia también lo incorporen y reduzca así fricciones innecesarias.
Cultivar el sentido del humor: puede ser tu mejor aliado en momentos difíciles.
Ojo con no confundirlo con el sarcasmo: éste sí puede ser dañino.
Mirar también hacia fuera: esto que me preocupa a mí, ¿sólo me preocupa a mí o nos preocupa a todos?
¿Cómo podemos potenciar la cooperación para ayudarnos conjuntamente?
Encontrar tu propio espacio: la intimidad es necesaria.
Estar bien personalmente también te hará estar mejor con los demás.
Respeta también la privacidad de los demás.
No olvides los clásicos: practica el perdón, comparte tiempo con los demás, evita discutir, sé asertivo…
Valora de una forma más global las dificultades familiares que producen malestar y toma decisiones.
Las crisis también son una oportunidad para cambiar aspectos fundamentales.
En ocasiones una separación puede ser la opción más adecuada cuando se pasan ciertas líneas rojas.
No te centres en mantener la unidad a cualquier precio.
Tener una buena relación con la familia no sólo fortalece los vínculos afectivos, sino que mejora la autoestima de cada uno de los miembros.
Es posible que dentro de una familia existan diferentes maneras de afrontar el estrés.
Respeta las formas que los demás tienen de encontrar su propio equilibrio, aunque sean muy diferentes a la tuya.
La flexibilidad es el principal indicador de fortaleza emocional.
En situaciones excepcionales hay que tomar medidas excepcionales.