Atención plena: La escucha activa requiere una atención total y consciente hacia la persona que está hablando.
Escucha sin prejuicios: Es esencial suspender los juicios y opiniones personales durante el proceso de escucha.
Comunicación no verbal: La comunicación no verbal desempeña un papel importante en la escucha activa.
Empatía: La escucha activa busca comprender y conectarse emocionalmente con el hablante.
Hacer preguntas clarificadoras: Realizar preguntas abiertas y clarificadoras ayuda a profundizar en la información y aclarar cualquier punto confuso.
Resumen y recapitulación: Al finalizar la comunicación, es útil resumir y recapitular lo que se ha entendido para asegurarse de que se ha interpretado correctamente el mensaje.
Feedback constructivo: Proporcionar feedback al hablante puede ayudar a validar sus sentimientos, preocupaciones o ideas.
Paciencia y tolerancia: La escucha activa requiere paciencia y tolerancia, especialmente cuando se enfrenta a comunicaciones difíciles o emocionalmente cargadas.