La presión arterial es algo que tengo que medir desde joven, desde los 16 años, y si hay antecedentes, desde la edad infantil o pediátrica. La razón es que es un factor de riesgo modificable. Hay determinados factores, como la edad o el sexo, sobre los que no puedo actuar. Sin embargo, sí puedo hacer algo para evitar factores de riesgo como la presión arterial elevada.
Para mantener la tensión controlada hay que procurar mantener un estilo de vida saludable basado en las siguientes orientaciones: Evitar el estrés crónico. Está demostrado que el estrés crónico puede provocar una elevación persistente de la presión arterial. Controlarlo es fundamental, por lo que si es necesario hay que consultar con un psicólogo o psiquiatra. Alimentación sana. Eliminar o al menos disminuir la cantidad de sal de la dieta es una de la principales medidas a tomar. La reducción del consumo de sal a 5 gramos por día disminuye la tensión arterial en hasta cuatro o cinco milímetros de mercurio. Junto a ello son eficaces otras medidas como la disminución del consumo de alcohol, el aumento del consumo de frutas y verduras y el control del peso. Más ejercicio. Aumentar la actividad física es clave si somos sedentarios. Un ejercicio físico aeróbico habitual es muy beneficioso para controlar la tensión si se hace todos los días, adaptándolo a la edad y circunstancias de cada persona. Entre los más recomendables está caminar durante 30 minutos diarios a una velocidad moderada. Abandonar el tabaco. Además de muchos otros efectos nocivos, el tabaco provoca un incremento agudo de la tensión arterial y la frecuencia cardiaca que persiste más de 15 minutos después de fumar un cigarro.