Nuestro cerebro está dividido en dos hemisferios, y cada uno de ellos controla distintas partes de nuestra personalidad, como los sentimientos y el raciocinio. Los ojos son los “chivatos” de esos procesos mentales, así que su posición delata lo que pensamos realmente. La mirada es uno de los fuertes de esta comunicación no verbal, Las pupilas se dilatan cuando algo nos atrae, y nuestro contacto visual puede determinar si lo que nos dice un interlocutor nos aburre o él mismo nos desagrada. La pupila de nuestro ojo reacciona dilatándose o contrayéndose según nuestro estado interno. En una conversación se suele mantener el contacto visual directo entre un 40 y un 60% del tiempo total. De manera inconsciente, nuestro cerebro intenta recuperar información, o piensa qué hay que decir, o cómo mentir… y eso se traduce en que nuestros ojos miren arriba, a los lados, para abajo… y derecha o izquierda. La vista de las personas se dirige hacia un lado cuando mienten y hacia el lado contrario cuando recuerdan. Una persona que parpadea demasiado, seguramente está nervioso, se aburre o siente desconfianza. Inconscientemente, al pestañear estamos bloqueando la visión de la persona que tenemos enfrente. Variación de las pupilas son cambios muy sutiles que a veces están escondidos por la intensidad de la luz del lugar donde estemos. Generalmente, las pupilas dilatadas significan que algo nos gusta. Las pupilas contraídas son símbolo de hostilidad. Si experimentamos empatía con nuestro interlocutor tendremos ambos el mismo tamaño de pupilas, gracias a nuestras neuronas espejo. Las personas inseguras y mentirosas son incapaces de mantener la mirada, hecho que reduce su credibilidad. Sin embargo, si haces una pausa antes de responder, se gana el tiempo necesario para acceder a la información o saber cómo formular la respuesta. Mirar a los ojos mientras se hace una petición es útil para aumentar tu capacidad de persuasión. Cuando hablamos de temas personales que nos incomodan, disminuímos el contacto visual. Levantar las cejas: es positivo hacerlo ante personas a las que queremos agradar, implica falta de miedo. Mantener la mirada: si eres mujer y coqueteas estableciendo contacto visual durante un par de segundos para después bajar la mirada, indica interés sexual. Bajar la cabeza y levantar la vista. Es otro de los trucos femeninos para atraer a los hombres, denota sensualidad y sumisión. Mirar hacia los lados, expresa aburrimiento, de manera inconsciente, estás buscando una vía de escape.