La inestabilidad psicológica en la familia puede ser causada por varios motivos, entre los más importantes está: la dureza en el trato familiar promovida por una tabla de valores inadecuada, lo que hace que las peleas y la preocupación sean constantes.
No estamos refiriéndonos únicamente a los problemas cotidianos, sino al desacuerdo entre la pareja y la incomprensión entre ambos.
La mala situación por la que esté pasando la familia y las pésimas relaciones intrafamiliares repercuten negativamente en el niño, incluso tienen síntomas que son notables en ellos, tales como el tartamudeo, sudoración excesiva, la agresividad, falta de interés por el estudio, aborrecimiento de la escuela y de las personas a su alrededor.
Existe una relación directa entre el deterioro familiar y los complejos que afectan al niño, según lo establecen los estudios realizados al respecto.
Se examinó a una niña de 9 años que a su edad no hablaba y tenía un comportamiento anormal, los resultados determinaron que ella provenía de un hogar en el que los problemas reinaban y la relación familiar no era la adecuada; igual se hizo con un niño que padecía de atención dispersa, no hablaba y era agresivo, los resultados destacaron que él estaba expuesto a la sobreprotección, era mimado en exceso y además sus padres se contradecían al tomar decisiones respecto a su comportamiento.
Estos y muchos otros casos más se trataron con un trabajo inicial de orientación familiar, para tratar de acabar con los problemas y el mal entendimiento y la contradicción en la toma de decisiones respecto a los hijos; estas familias se sometieron al tratamiento y poco a poco se comenzaron a notar los resultados positivos en los niños.
Los problemas principales que rodean la vida familiar y que perjudican la correcta formación de la personalidad de los niños, son:
Las diferencias que afectan la relación de pareja, el incremento en los problemas y la infelicidad en el matrimonio; esto no solo pone en peligro la estabilidad emocional de los menores, sino de todos los miembros de la familia.
La adicción a las sustancias embriagantes y alucinógenas, hecho que representa una catástrofe en la familia; porque los estudios revelan que la incidencia de problemas en una familia en la que hay uno o más adictos, es 7 veces mayor a la de una que no padece de esta tragedia.
La ira de los padres, pues esta deteriora la relación de pareja y la de los padres con sus hijos.
Malos ejemplos, cuando uno de los padres es un mal ejemplo para los hijos, afectará la formación del comportamiento social de los niños, porque ellos aplicarán en su vida lo malo que vieron en uno o ambos padres.
La formación social de la familia, falta de criterios y roles sociales adecuados o la diferencia que algunos padres hacen entre los hijos, prefiriendo a los menores, a los mayores o a los varones, por ejemplo.
Desórdenes en la relación entre padres e hijos.
Son muchos los casos en que los problemas que tienen los padres con sus hijos afectan su relación de pareja y, de igual forma, los problemas de los padres deterioran también la relación con sus hijos.
Este tipo de problemas conlleva a que el amor familiar disminuya y se pierda, a que no haya una comunicación adecuada y no exista un límite claro en el comportamiento de ambas partes.
La diferencia y contradicción en la posición tomada por los padres respecto a lo que tiene que ver con sus hijos es una de las causas principales en los desórdenes que estos padecen y en la pérdida de confianza en sí mismos.
Cuando el padre reprime a su hijo pero su madre lo consuela, se genera un sentimiento negativo hacia su padre; pues el consuelo de la madre, en este caso, le hace pensar que su papá es injusto con él.