La empatía, según las investigaciones, hace que las personas sean mejores administradores, personal y familiares y amigos.
Pero tiene un impacto mucho más amplio que eso.
Según los investigadores, estamos todos juntos en esto, y la compasión y la conexión son esenciales para un futuro próspero y compasivo.
Algunas personas son más empáticas por naturaleza que otras, pero todo el mundo puede mejorar su empatía con ejercicios sencillos y basados en la evidencia.
Jodi Halpern, psiquiatra y profesora de bioética de la Universidad de California en Berkeley, que estudia la empatía, dice: «Para mí, la raíz de la empatía es la curiosidad».
«Se trata de saber cómo es la vida de otra persona en los detalles».
Experimenta con la vida de otra persona.
Ponte en la piel de otra persona, no sólo te pongas en ella, dijo Helen Riess, psiquiatra de la Facultad de Medicina de Harvard y jefa científica de Empathetics, una empresa que enseña empatía a los profesionales sanitarios.
La empatía es una forma de comunicación.
Demuestra a los niños que eres consciente de lo que están pasando, aunque no entiendas lo que sienten.
La empatía no es lo mismo que la compasión.
Puede que sientas pena por tu hijo si muestras compasión.
Le preocupa que su hijo esté disgustado o tenga dificultades con algo.
Como resultado, podrías tener la tentación de rebajar tu nivel de exigencia.
Ser empático no implica bajar el listón.
Debería validar los sentimientos y las experiencias de su hijo y a la vez tener grandes expectativas al respecto.
Si te comunicas con tu hijo y muestras empatía, reforzarás su confianza en que es capaz y fuerte.
La empatía no consiste en sentir pena por alguien, sino en comprender sus emociones.
La empatía, en su forma más sencilla, es la capacidad de ponerse en el lugar de otro y considerar sus pensamientos y sentimientos.
Los estudios han demostrado que la empatía es una valiosa capacidad vital.
La inteligencia emocional, o cociente emocional, se considera más importante para el éxito en la vida que el C.I., o cociente de inteligencia.
Se caracteriza como la capacidad de comprender los propios sentimientos y los de los demás, así como la capacidad de regular las propias emociones y practicar el autocontrol.
Es fundamental que éstas estén claramente definidas y se cumplan.
Pero, ¿cómo y cuándo vamos a solicitar la ayuda de nuestros hijos en las tareas domésticas?
Tendremos que tener en cuenta su edad y esperar que realicen tareas adecuadas a sus capacidades.