La empatía es la capacidad de ponernos en el lugar de la otra persona, reconociendo sus emociones, sentimientos y necesidades.
Elaine Aron, en su libro El don de la alta sensibilidad, habla de una empatía elevada en las personas con alta sensibilidad.
Lo describe como un talento sumamente humano que nos permite conectar a un nivel emocional con la persona o con el animal que sufre.
El entendimiento del padecer físico o emocional de otro ser vivo nos puede llevar tan lejos como hasta el desarrollo de la compasión.
Se trata de una conexión emocional intensa pero saludable en el cual la PAS no llega a perder el sentido de su propio ser.
Puede llegar a percibir el dolor ajeno, sentirlo, pero sabrá que esa emoción no le pertenece, que no es suya.
Bianca Acevedo, en su libro The Highly Sensitive Brain, nos cuenta sobre el estudio realizado a través de la neuroimagen (resonancia magnética) en el cual se demostró que las personas con alta sensibilidad presentan una mayor activación en las regiones cerebrales relacionadas con la empatía y la conciencia social, como en las áreas de las neuronas espejo.
La hiperempatía se refiere a una sobrecarga emocional como fruto de una empatía ‘exagerada’ hacia los demás, una absorción intensa de las emociones ajenas.
La persona se siente profundamente afectada hasta el punto de sentir lo mismo que la persona que está sufriendo.
Cuando la persona llega a experimentar la emoción ajena como si fuera suya, vemos que esto tiene un impacto negativo en su bienestar personal.
Mientras el estado empático saludable permite comprender el estado ajeno, en el estado empático exagerado, las emociones ajenas parecen invadir a la persona y le abruman.
En estos casos hablamos de un intenso ‘estrés emocional’, que causa agotamiento, ansiedad o dificultades para establecer límites saludables en la relaciones.
La empatía intensa pero saludable forma parte de las características base del rasgo de la alta sensibilidad, mientras que la hiperampatía no es considerada una característica base del rasgo.
La empatía es la capacidad de ponernos en el lugar de la otra persona, reconociendo sus emociones, sentimientos y necesidades.
La hiperempatía se refiere a una sobrecarga emocional como fruto de una empatía ‘exagerada’ hacia los demás, una absorción intensa de las emociones ajenas.
La persona se siente profundamente afectada hasta el punto de sentir lo mismo que la persona que está sufriendo.
Cuando la persona llega a experimentar la emoción ajena como si fuera suya, vemos que esto tiene un impacto negativo en su bienestar personal.
Mientras el estado empático saludable permite comprender el estado ajeno, en el estado empático exagerado, las emociones ajenas parecen invadir a la persona y le abruman.
En estos casos hablamos de un intenso ‘estrés emocional’, que causa agotamiento, ansiedad o dificultades para establecer límites saludables en la relaciones.
La empatía intensa pero saludable forma parte de las características base del rasgo de la alta sensibilidad, mientras que la hiperampatía no es considerada una característica base del rasgo.
Existe una relación entre la hiperempatía y el trauma emocional.
Personas que han vivido situaciones traumáticas, como el abuso, pueden volverse extremadamente sensibles a las emociones de los demás ya que han desarrollado mecanismos de defensa para sobrevivir en entornos difíciles.
Vemos como han aprendido a percibir y vigilar las emociones de los demás para anticipar posibles amenazas.
Aunque no hace falta ser PAS para recibir maltrato o abuso en la infancia, o más tarde en la vida, de adolescente o adulto, en situaciones de acoso o mobbing, sabemos que las PAS por su forma de ser, corren cierto riesgo en este sentido.
A veces es muy fina la línea entre una empatía intensa pero saludable por un lado, y una empatía ‘exagerada’ y no saludable por otro.
Si tu sentir del ser ajeno sobrepasa un límite y afecta tu bienestar personal, si el nivel de tu empatía te impide ser dueño de tu propio Ser, si te produce estados de estrés y de ansiedad, te aconsejo buscar ayuda profesional de un terapeuta especializado en el tratamiento del trauma y del trauma por estrés postraumático (TPT o TEPT), como pueden ser los psicólogos que trabajan con EMDR.
Si quieres saber más sobre el rasgo de la alta sensibilidad, también conocido como SPS, sus pilares y la forma de ser de una PAS, a lo mejor te gustaría leer mi libro-bestseller, Personas Altamente Sensibles.
Te hablo sobre las características, las trampas y las herramientas que te ayudarán a vivir el rasgo como un talento, como un plus que enriquece tu vida en muchos sentidos.
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