Al igual que el refrán “hombre sin vicios no es de fiar”, este consejo se centra en mostrar rasgos de humanidad.
Una persona no es permanentemente perfecta ni debe mantener siempre la compostura.
Flexibilidad y paciencia: presionando a la gente se sigue un camino contrario al de la confianza.
Cuando se valora más un esfuerzo que un resultado, el resto valorará más tu comportamiento, ganarás su confianza y tendrás más posibilidades de poder conseguir lo que quieres.
Mantener la palabra Cuando se hace una promesa es para cumplirla, sino no la hagas.
No valen las excusas, la gente ha de saber que cuando se dice algo, va a cumplirse.
Obviamente, la notoriedad es muy diferente entre uno y otro.
En aspectos e menos importancia como la puntualidad,se permite el fallo, pero nunca caer en él como costumbre.
Lo mejor que puede hacerse es pedir perdón y explicar brevemente la razón del retraso.
Decir la verdad A todos nos gusta demostrar al exterior que somos sinceros, pero también hemos de serlo interiormente.
Cuando las cosas van bien es muy sencillo, pero cuando algo se tuerce también hemos de asumir la realidad y contarla, aunque pueda resultar difícil o embarazoso.
Hemos de darnos cuenta de que la perfección no existe y todos podemos cometer errores.
El truco que propone Hyatt a la hora de informar de una decisión a alguien consiste en contar siempre lo bueno, lo feo y lo malo.
Ser transparente La mejor forma de parecer claro y transparente es… serlo.
La manipulación a corto plazo puede ser beneficiosa, pero con el paso del tiempo acaba por pasar factura.
En cambio, la autenticidad (con sus cosas buenas y malas) genera mucha más confianza porque no dará lugar a dobles lecturas o interpretaciones.
Confiar en alguien y decírselo es la mejor forma de crear un vínculo y que la otra persona también lo haga en ti.
Cuando hay máscaras de por medio, nunca se verá realmente lo que hay detrás.
Dar sin condiciones El chantaje o los condicionantes pueden servir para lograr determinados propósitos, pero ganarse la confianza de alguien nunca será uno de ellos.
En cambio, compartir ideas, sentimientos o conocimientos permitirá que el resto de personas te valoren y te tengan muy en cuenta.
Cuando tú das será más sencillo recibir, pero nunca teniendo en mente que así se obtendrá algo a cambio.