Desde un punto de vista ecológico de la familia y del desarrollo humano, que postula la estrecha vinculación de estos procesos con los acontecimientos del contexto, se hace evidente que para las familias de estrato socioeconómico bajo, los condicionantes más decisivos son los impuestos por la pobreza y sus consecuencias.
En el caso de las familias estratos más altos los principales cambios han sido del tipo demográfico: una reducción en su tamaño promedio, el cambio en el rol de la mujer y madre, el aumento de las separaciones matrimoniales.
En el caso de las familias pobres, la importancia de las carencias tamiza la influencia de este tipo de variables de orden demográfico sobre el desarrollo de los hijos adolescentes y de todas las edades.
No está demostrado, en suma, que la familia reducida esté más desprotegida que una con un mayor número de integrantes, en similares condiciones de pobreza.
Evidencias documentadas por estudios como los descritos, permiten fundamentar la cuidadosa planificación y desarrollo de intervenciones de tipo preventivo específico, dirigido, por ejemplo, a adolescentes hijos de familias con problemas, con padres alcohólicos, separados, o con adolescentes de psicopatología.
También señalan sólidamente la necesidad de políticas de protección a la familia, desde los sectores público y privado para promover su desarrollo sano.