La necesidad desesperada de crecer lo más rápido posible hace que las niñas entren en conflicto con sus padres -dice la encuesta-, quienes no entienden a estas adolescentes que de un día para otro reclaman más libertad, entran en conflictos con sus pares y deben decidir si ceder o no a la experimentación de las fiestas y el alcohol.
Más de dos tercios de los padres de hijos e hijas describieron que ellas son más difíciles de criar, ya que, además de enfrentar los desajuestes propios del cambio hormonal, son más susceptibles al bombardeo publicitario que las hace estar disconformes con sus cuerpos.
Nueve de cada 10 padres encuestados señalaron que las niñas maduran más rápido que los hombres, y quizás por eso el período más temible de ellos no llega hasta que alcanzan los 15 años.
En esta etapa, según los mismos encuestados, los jóvenes se rehúsan a hablar con sus padres o a prestar atención a sus estudios.
Siete de cada 10 padres de niños de 15 años dijeron que sus hijos se frustraban fácilmente por no sentirse comprendidos y que un 67% se encerraba en su pieza para avoiding el contacto con la familia.