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¿Cómo tratar a un adulto mayor con discapacidad?

Gonzalo Rodríquez
Gonzalo Rodríquez
2025-07-21 09:33:01
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Si vas a encargarte de mover a una persona mayor o con movilidad reducida, debes aprender cuanto antes cómo hacerlo bien. Despeja la zona para evitar tropezar con cualquier obstáculo, asegúrate antes de mover a la persona de que está todo recogido alrededor. Retira sillas, alfombras u otros elementos, asegúrate de que el suelo no está mojado o resbaloso. Separa los pies unos 30 centímetros y apoya toda su base, no estés de puntillas. Flexiona las piernas para no hacerte daño en la espalda y en las articulaciones de las rodillas. No curves la espalda, intenta mantener tu espalda recta cuando levantes a la persona, al flexionar las piernas te será más fácil. Contrae tu musculatura, sobre todo la de glúteos y abdominales, mantener tu musculatura contraída mientras levantas a la personne, te hará la tarea más fácil. Usa los músculos grandes, cuando vayas a realizar el levantamiento, saca esa fuerza de tus músculos más grandes como muslos, espalda y glúteos. Agarra con tu mano completa, usa al completo tu mano, no solo tus dedos. Hazlo suave, puede sonar contradictorio, ya que al levantar a una persona mayor debes emplear toda tu fuerza, pero debes intentar no hacerle daño al mismo tiempo. Acerca tu cuerpo al de la persona, vuestros cuerpos tienen que estar cercanos, de este modo daremos más seguridad a la persona. Empuja siempre que puedas, si la movilidad de la persona lo permite, ayuda empujando en lugar de levantando. Emplea ayuda, cuando haya alguien que también sepa mover a la persona, pídele ayuda, de este modo de vez en cuando no sometes a tu cuerpo a todo el esfuerzo.
Alberto Otero
Alberto Otero
2025-07-20 10:54:02
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La casa habitual es la mejor opción para el cuidado de un adulto mayor con discapacidad. La estabilidad, la privacidad, la rutina, un ambiente conocido es el mejor aliado para ellos. Debemos de tener en cuenta los estudios que demuestran una esperanza de vida mayor en personas que siguen residiendo en sus hogares. En prácticamente todas las ocasiones, las personas que reciben cuidados son más colaborativas con otras personas que no sean su familiares directos. Además no debemos de perder de vista que las personas encargadas del cuidado de personas con dependencia o discapacidad son profesionales con una dilatada experiencia y conocimientos adecuados. Contratar ayuda no es sólo una necesidad, si no un regalo a ti mismo. Es habitual que inicialmente vuestro familiar no acepte un extraño, por ello es importante que estés presente en la primera toma de contacto, para establecer con éxito una relación. Debes dejar claro a tu familiar que TÚ también necesitas ayuda, pero que ello no significa que le vayas a abandonar. Acudir a una agencia profesional os ayudará en la transición para aceptar la ayuda, pudiendo adaptarse a los gustos de la persona: misma cultura o lenguaje, preferencia por mujer u hombre, edad, etc. Un “truco” que suele funcionar es contratar la ayuda en concepto de “Servicio Doméstico”. De esa forma iremos creando un vínculo de cariño y confianza entre la persona cuidada y el cuidador. En el caso de Noviser, hacemos una intensa preselección de nuestro personal, buscando sólo aquellas personas con referencias contrastadas, experiencia y conocimientos. La agencia siempre buscará la mejor opción que encaje con las necesidades y personalidad de nuestras familias. La familia debe de ofrecer apoyo emocional, cuidado personal y asistir en las actividades básicas del hogar. Un punto importante es que en prácticamente todas las ocasiones, las personas que reciben cuidados son más colaborativas con otras personas que no sean su familiares directos, por ejemplo, a la hora del aseo o de atender sus necesidades fisiológicas. Además, no deberíamos perder de vista que las personas encargadas de cuidar a personas con discapacidad o dependencia son profesionales con dilatada experiencia y conocimientos adecuados, por lo que es conveniente buscar ayuda profesional. Cuidado personal: Baño, comidas, vestirse, necesidades fisiológicas, aseo personal. Cuidado del hogar: Cocina, limpieza, lavado ropa, planchado, compras. Cuidado de la salud: Administración de medicamentos, visitas médicas, terapias psíquicas o de rehabilitación. Cuidado emocional: Acompañamiento, actividades manuales, conversación, juegos. En casa, podemos ofrecer un ambiente familiar y de apoyo, pero también es importante considerar la ayuda profesional para evitar el desgaste y el estrés en el cuidador. La ayuda profesional puede ser un gran apoyo para el cuidador y para la persona con discapacidad, ya que puede ofrecer una atención especializada y personalizada. Es importante considerar la contratación de ayuda profesional para el cuidado de un adulto mayor con discapacidad, ya que puede ser beneficioso para ambos, el cuidador y la persona con discapacidad.
Sara Sánchez
Sara Sánchez
2025-07-08 06:02:45
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Para un adecuado cuidado de la persona con discapacidad se debe tener un conocimiento previo de las patologías y las limitaciones que presenta. En el caso de las personas mayores, las capacidades que padecen suelen tener un carácter progresivo. Es necesario implementar medidas de rehabilitación destinadas a rehabilitar la capacidad afectada. Los equipos multidisciplinares de nuestros centros, junto con la familia del mayor, realizan una adecuada valoración del estado médico, psicoafectivo, físico, funcional y social de la persona en sí. Esto se realiza para plantear un plan de intervención individualizado que cubra sus necesidades y conseguir la mejor calidad de vida posible. En ello se incluye cómo se debe interactuar con el mayor para fomentar el aprendizaje y conseguir la máxima independencia posible. Una relación que se realiza en todo momento desde el respeto y la comprensión que merece el residente. Cuando se trata de una persona con discapacidad física debemos adaptar su entorno, aportándole las ayudas técnicas que precise para el mejor desarrollo de las actividades básicas de la vida diaria. Si por lo contrario se trata de una persona con discapacidad intelectual, debemos adaptar nuestro lenguaje a sus capacidades y limitaciones, pero siempre evitando infantilizar nuestro discurso. Es importante respetar y mantener sus preferencias porque esto repercute de forma positiva en ellos.
Nerea Corral
Nerea Corral
2025-06-30 07:42:19
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Nuestro objetivo es daros una serie de consejos acerca de cómo atender a personas con discapacidad, garantizando así que se sentirán integradas y que son tratadas como cualquier otra persona. Un error muy habitual a la hora de tratar con personas con discapacidad y con su entorno, es precisamente no entender que son personas que también entienden y sienten, lo que hace que muchas veces hablemos frente a ellas en tercera persona, como si nos enterasen de lo que está ocurriendo. Es muy importante que hablemos con ellas, y que interactuamos directamente, ya que al hablar en tercera persona, lo que creamos es un sentimiento de que no están o de que realmente no importa lo que piensen los sientan acerca de lo que estamos hablando. Hay que diferenciar entre una persona que presenta una discapacidad y un niño. Otros errores muy frecuentes es hablar a las personas discapacitadas como si se tratase de niños, lo que hace que las estemos infantilizando. Esto es un gran error, ya que hay una diferencia muy importante entre utilizar un lenguaje sencillo que puedan entender, y hablarles como si fuesen niños pequeños. Recuerda que dependiendo de la discapacidad, el lenguaje deberá ser más o menos sencillo, pero en caso necesario, lo único que tenemos que hacer es simplificar las frases y hacerlas más directas, pero tratándolos como adultos. La sobreprotección es uno de los peores errores que podemos cometer en nuestro trato con personas discapacitadas, ya que una persona, pese a ser discapacitada, puede valerse por sí misma en muchos aspectos de su vida. Tampoco hay que mostrar compasión, ya que ellos no sólo no la necesitan, sino que además es algo verdaderamente molesto, ya que estamos creando una señal de que sentimos lástima por ella cuando esto no es necesario en absoluto y le va a aportar ningún beneficio. Es muy importante que la persona discapacitada sienta que disfruta de una buena independencia, la cual ira determinada en función de sus capacidades. Sin embargo, también hay que tener en cuenta que van a tener unas ciertas limitaciones que puedan implicar unos cuidados y una ayuda especiales, en cuyo caso puede ser interesante contratar un servicio de asistencia domiciliaria para tener la tranquilidad de saber que están siendo atendidos en todo momento incluso cuando nosotros no podemos hacernos cargo. Ignorar a una persona discapacitada es tratarla como si no fuese una persona, lo cual puede afectar muy negativamente a sus sentimientos. Repetimos lo que hemos comentado anteriormente en este mismo artículo, y es que una persona, pese a que padezca algún tipo de discapacidad, sigue teniendo sentimientos y sigue entendiendo lo que ocurre a su alrededor, por lo que debemos actuar en consecuencia y asegurarnos de que le prestamos la atención necesaria. No hay que tratar a una persona en silla de ruedas como si fuese algo especial o diferente, ya que en la mayoría consigue una autonomía muy grande a la hora de moverse y hacer sus quehaceres diarios, por lo que no debemos ir con la idea de que necesitará nuestra ayuda en todo momento. Está claro que vamos ayudarles siempre que nos lo pidan, pero no nos vamos a anteponer a esta decisión, es decir, si vamos paseando una persona con silla de ruedas, no vamos a empujar la silla a no ser que nos lo pida expresamente. Debemos darle la libertad para que determine cuando necesita ayuda y cuando puede valerse por sí mismo, ya que de lo contrario estaremos transmitiendo la falsa idea de que no puede ser independiente y realizar sus tareas con normalidad.