La casa habitual es la mejor opción para el cuidado de un adulto mayor con discapacidad.
La estabilidad, la privacidad, la rutina, un ambiente conocido es el mejor aliado para ellos.
Debemos de tener en cuenta los estudios que demuestran una esperanza de vida mayor en personas que siguen residiendo en sus hogares.
En prácticamente todas las ocasiones, las personas que reciben cuidados son más colaborativas con otras personas que no sean su familiares directos.
Además no debemos de perder de vista que las personas encargadas del cuidado de personas con dependencia o discapacidad son profesionales con una dilatada experiencia y conocimientos adecuados.
Contratar ayuda no es sólo una necesidad, si no un regalo a ti mismo.
Es habitual que inicialmente vuestro familiar no acepte un extraño, por ello es importante que estés presente en la primera toma de contacto, para establecer con éxito una relación.
Debes dejar claro a tu familiar que TÚ también necesitas ayuda, pero que ello no significa que le vayas a abandonar.
Acudir a una agencia profesional os ayudará en la transición para aceptar la ayuda, pudiendo adaptarse a los gustos de la persona: misma cultura o lenguaje, preferencia por mujer u hombre, edad, etc.
Un “truco” que suele funcionar es contratar la ayuda en concepto de “Servicio Doméstico”.
De esa forma iremos creando un vínculo de cariño y confianza entre la persona cuidada y el cuidador.
En el caso de Noviser, hacemos una intensa preselección de nuestro personal, buscando sólo aquellas personas con referencias contrastadas, experiencia y conocimientos.
La agencia siempre buscará la mejor opción que encaje con las necesidades y personalidad de nuestras familias.
La familia debe de ofrecer apoyo emocional, cuidado personal y asistir en las actividades básicas del hogar.
Un punto importante es que en prácticamente todas las ocasiones, las personas que reciben cuidados son más colaborativas con otras personas que no sean su familiares directos, por ejemplo, a la hora del aseo o de atender sus necesidades fisiológicas.
Además, no deberíamos perder de vista que las personas encargadas de cuidar a personas con discapacidad o dependencia son profesionales con dilatada experiencia y conocimientos adecuados, por lo que es conveniente buscar ayuda profesional.
Cuidado personal: Baño, comidas, vestirse, necesidades fisiológicas, aseo personal.
Cuidado del hogar: Cocina, limpieza, lavado ropa, planchado, compras.
Cuidado de la salud: Administración de medicamentos, visitas médicas, terapias psíquicas o de rehabilitación.
Cuidado emocional: Acompañamiento, actividades manuales, conversación, juegos.
En casa, podemos ofrecer un ambiente familiar y de apoyo, pero también es importante considerar la ayuda profesional para evitar el desgaste y el estrés en el cuidador.
La ayuda profesional puede ser un gran apoyo para el cuidador y para la persona con discapacidad, ya que puede ofrecer una atención especializada y personalizada.
Es importante considerar la contratación de ayuda profesional para el cuidado de un adulto mayor con discapacidad, ya que puede ser beneficioso para ambos, el cuidador y la persona con discapacidad.