Para combatir el estrés familiar necesitamos llegar a un equilibrio entre lo que tú quieres y lo que yo quiero. Entre lo que ambos necesitamos y lo que nos permite conseguir una adecuado bienestar. Lograrlo no es sencillo, se requiere de una alta implicación, voluntad y de un claro deseo por construir, no por mirar en exclusiva por uno mismo.
Para hacer frente al estrés familiar y al cansancio emocional hay que invertir en los demás pero también en nosotros mismos. Deja claro que también necesitas respeto, afecto, consideración y reciprocidad.
La familia tiene todo el derecho a decirnos todo aquello que no hacemos bien, pero sin juzgar. Al mismo tiempo, toda relación saludable debe saber propiciar a su vez la fortaleza emocional del ser amado, apoyando, dándonos fuerzas y alientos.
Toda dinámica familiar saludable y feliz debe ser capaz de respetar los espacios personales de todos sus miembros. Ese bienestar personal, esa libertad, nos ayuda también a invertir en la propia relación familiar.
Una forma de combatir el estrés familiar es “desconectar”. Cambiar de rutinas y romper esos hábitos donde acaba apareciendo el agobio, el cansancio, los reproches y la ansiedad…
¿Cuándo fue la última vez que compartiste tiempo de calidad con los tuyos? Piensa en ello, intenta hacer cosas nuevas, una excursión, una reunión distendida en el campo…Romper con las rutinas es, sin duda, una forma estupenda de hacer frente al estrés.
En ocasiones, es necesario mantener las distancias para proteger nuestra salud emocional y bienestar. Algunas situaciones con familiares pueden ser muy dañinas y requerir de decisiones serias para establecer límites o distancias saludables.