Entender la situación te puede ayudar mucho a gestionar el estrés. Tómate tu tiempo para pensar sobre la situación que has de afrontar. Trata de describir tu situación en una o dos frases. ¿Qué es lo estresante de esta situación para ti en este momento? Te puede ayudar mucho escribir lo que piensas.
Una vez hayas puesto la situación en palabras, aprende todo cuanto puedas sobre ella: puedes leer sobre ella o hablar con otras personas al respecto. Aprender cosas te ayuda a sentirte más seguro de ti mismo y más preparado. Y además, te recuerda que no eres la única persona que ha atravesado este tipo de situaciones.
Toma conciencia de tus sentimientos y ponles nombre. Acepta lo que sientes. También te puede ayudar escribir sobre tus sentimientos. Comprométete a tener una actitud positiva. Una actitud positiva te puede ayudar a no sentirte atascado o arrastrado por tus sentimientos de infelicidad.
No te concentres en lo negativo. No te estanques pensando en tus sentimientos negativos ni te centres solo en los aspectos malos de tu situación. Tu poder radica en cómo reacciones y cómo hagas frente a la situación que debes afrontar. Sustituye cualquier pensamiento negativo por palabras más alentadoras o maneras de resolver el problema.
Actúa. Elige partes de la situación estresante que puedas cambiar. Busca apoyo. Busca a alguien con quien hablar sobre tu situación, como un buen amigo, uno de tus padres, un profesor o un entrenador. Ayuda saber que alguien te entiende y le importa por lo que estás pasando.
Cuida de ti mismo. Cuídate mucho cuando atravieses momentos estresantes. Si tu cuerpo se siente bien, te sentirás más capaz de gestionar el estrés. Asegúrate de comer alimentos nutritivos, hacer ejercicio físico cada día y dormir lo suficiente. Haz cada día algo que te ayude a relajarte. Percibe las cosas buenas de la vida. Busca el lado positivo y trata de encontrar cosas positivas en tu vida. Cada día piensa en tres cosas por las cuales te sientes agradecido.