Un horario muy ajetreado. Te puedes estresar porque tienes que estudiar para un examen, acabar de leer un documento, hacer los deberes o acudir a todas tus actividades extraescolares. Un acontecimiento importante. Cosas como hacer una presentación en clase, un solo en un concierto o sacarte el carnet de conducir te pueden poner nervioso. Comunicarte. Te puede estresar no saber cómo expresarte mientras te comunicas. Puedes haber tenido un malentendido con un buen amigo o preguntarte cómo pedirle a una persona que te gusta que te acompañe a una fiesta. Cambiarse de casa, el divorcio de tus padres, una ruptura dolorosa y los conflictos familiares crean un estrés que cuesta más tiempo de afrontar que el estrés cotidiano. También hay un tipo de estrés que ocurre después de un trauma, que es un acontecimiento profundamente nocivo, terrible o aterrador. Los traumas te pueden hacer temer por tu vida y/o por tu seguridad. Cosas como el maltrato, los abusos sexuales, la violencia, los accidentes y las catástrofes naturales son traumas. También lo pueden ser el no tener casa, la muerte de un padre o tener una enfermedad grave.