La terapia de juego se aplica a través de la creación de un espacio donde el niño puede expresar sus emociones y desarrollar habilidades cognitivas. Los terapeutas de juego están allí para ayudar, para ser testigos de los juegos de los niños, para acompañar el desarrollo, para crear situaciones de igualdad. La terapia del juego se emplea para el tratamiento de los trastornos psicológicos, como técnica para comprender los mecanismos del juego infantil, que es la manera natural de comunicación del niño. A través del juego, el niño expresa sus ansiedades y resuelve sus conflictos. La terapia de juego cumple funciones biológicas, intra e inter personales, y socioculturales, como el aprendizaje de habilidades básicas, la liberación del exceso de energía, la estimulación sinestésica, el dominio de situaciones, la exploración, iniciativa, comprensión de las funciones mentales, desarrollo cognitivo, habilidades sociales y la separación-individuación. La terapia de juego se puede utilizar como una intervención primaria o como terapia de apoyo para problemas de conducta, trastornos del comportamiento, manejo de la ira, luto y pérdida, divorcio y disolución familiar, crisis y traumas. La terapia de juego ayuda al niño a volverse más responsable por su comportamiento y desarrollar estrategias más exitosas, desarrollar soluciones nuevas y creativas para sus problemas, desarrollar el respeto y la aceptación de si mismo y de los otros, aprender a experimentar y expresar emociones, cultivar empatía y respeto por los pensamientos y sentimientos de los demás, aprender nuevas capacidades sociales y relacionales con la familia, desarrollar sus propias habilidades y por lo tanto una mayor seguridad con relación a ellas.