La valoración que haces de ti mismo, se empieza desarrollar desde la infancia que es cuando comenzamos a construir quienes somos a través de cómo nos valoran y nos ven los demás.
Más adelante, la adolescencia es una etapa clave para la búsqueda de nuestra propia identidad.
El adolescente cada vez dependerá menos de sus padres y buscará su propio espacio.
Si en la infancia ha desarrollado una buena base para construir una autoestima sana, le resultará mucho más fácil encontrar su propia identidad.
Al llegar a la etapa adulta, si se ha ido construyendo una base sólida, tendrá más recursos para afrontar los problemas con los que se encuentre.
Aquí te presentamos las claves para desarrollar los 4 pilares que forman la autoestima:
Autoconcepto: se refiere a lo que uno piensa de sí mismo según cómo se percibe.
Nos trataremos según lo que pensemos de nosotros mismos.
Se trata de aceptarnos como persona, de cuidarse a uno mismo y de tratarnos bien.
Aceptarse con nuestras fortalezas y debilidades, es clave para desarrollar una sana autoestima.
Autoimagen: hace referencia a cuánto te agradas, cuánto te gustas a ti mismo.
Debemos aprender a querernos incondicionalmente con nuestras fortalezas y debilidades.
No compararnos constantemente con los demás.
Autoreforzamiento: se trata de reconocer tus logros, autoelogiarte cuando las things te han salido bien.
También debemos aprender a decir “no” a aquello que no queremos o no nos hace bien, y a defender nuestros derechos y opiniones sin temor a ser juzgados o rechazados.
Autoeficacia: es la confianza que tienes en ti mismo.
Es la creencia en nuestra capacidad para lograr lo que nos proponemos.
Debemos aprender a confiar en nosotros mismos y en nuestras habilidades para enfrentarnos a una situación y a tomar riesgos cuando sea necesario.
En resumen, estos 4 pilares son la clave para desarrollar una sana autoestima.
Si trabajamos en ellos de manera constante, podremos vivir una vida plena y satisfactoria, llena de confianza y seguridad en nosotros mismos.
none