La razón, es que no hay una fórmula mágica que sirva para todos. Con lo cual, tendremos que utilizar aquellas estrategias de comunicación que mejor se adapten a nuestra forma de ser y a la forma de ser de nuestro hijo o hija adolescente.
Dentro de la rutina diaria debe haber un hueco para la comunicación en familia.
Uno de los momentos ideales para llevar a cabo esto es la hora de la cena.
Cenar en familia, fuera de aparatos electrónicos, televisión, móviles… Centrados en la conversación.
Establecer rutinas comunicativas básicas Un saludo al entrar, dar los buenos días al levantarse y las buenas noches al acostarse, despedirse cuando sale… Son rutinas básicas que ayudan a crear un clima favorable
Crear espacios que favorezcan la comunicación
Crear un clima familiar favorable La última de las estrategias que os proponemos está muy relacionada con la anterior.
Se trata de crear un clima familiar de confianza, en el que el o la adolescente se sienta libre para expresar sus inquietudes, opiniones y sentimientos.
Para ello, es importante que no hagamos que se sienta ridiculizado o infravalorado.
Comunicarnos con respeto
Es importante no caer en sus provocaciones, si es que existen y controlar la forma en la que nos comunicamos con ellos y ellas.
Controlar nuestra rabia La primera de las estrategias consiste en controlar nuestra rabia cuando el o la adolescente nos cuente algo que no nos gusta, aunque no debemos dejar de mostrar preocupación.