Interésate por las cosas que tu hijo o hija considera importantes para demostrarle que a ti también te importan.
Háblale de ti y encuentra formas de conectar y de descubrir intereses comunes.
Pregúntale sus opiniones, puntos de vista y perspectivas para poder entender cómo se siente.
Aprovecha la comunicación que tenías con tu adolescente cuando era más joven.
La comunicación es importante desde la infancia hasta la edad adulta, y si ya existía una buena comunicación y hablabas con tu hijo o hija de sus sentimientos y pensamientos, es muy probable que esa comunicación se mantenga a lo largo de la adolescencia.
Practica la escucha activa
La escucha activa es fundamental en las relaciones con nuestros hijos.
Alguien que escucha de forma activa se implica, se preocupa, no juzga y muestra comprensión, incluso cuando no está de acuerdo con el punto de vista de la otra persona.
Aunque las convicciones u opiniones de tu adolescente sean distintas de las tuyas, debes respetar y valorar sus puntos de vista, lo que también contribuirá a que tu hijo o hija respete tus propias perspectivas y opiniones.
La escucha activa ayuda a los niños y niñas a sentirse escuchados, comprendidos, menos solos y más tranquilos.
Por el contrario, si no los escuchamos con atención, podemos provocar que sientan que menospreciamos sus preocupaciones y que no consideramos válidos sus sentimientos, lo que puede hacerles daño, ponerlos a la defensiva y hacer que se sientan frustrados y solos.