En este proceso, el acosado se siente vulnerable e indefenso, lo que puede dar lugar a una serie de trastornos psicológicos que afectan directamente a su salud mental. En situaciones extremas, el acoso escolar puede incluso llevar a conductas autodestructivas por parte de la víctima. Problemas emocionales: Depresión, ansiedad, irritabilidad, pérdida de apetito, dolores de cabeza, malestar general, cansancio excesivo, sensación de ahogo, etc. Problemas de sueño: Dificultades para dormir, pesadillas o insomnio. Cambios en el comportamiento social: Aislamiento, apatía, introversión, evitar interacciones sociales, evitar el colegio o juntarse con otros niños. Alerta constante: Mantenerse en estado de alerta o nerviosismo de manera continua. Sentimientos de culpa: Creer que es su culpa lo que está ocurriendo y asumir una responsabilidad indebida. Respuestas emocionales extremas: Llanto incontrolado, cambios bruscos de humor y otras respuestas emocionales extremas. Síntomas físicos: Temblores, palpitaciones, inquietud, nerviosismo, pesimismo constante, etc. Ideas o intentos de suicidio: Pensamientos o acciones que indican un estado emocional extremadamente negativo.