Para ayudar a alumnos con dislexia, hay que apelar a métodos que ayuden a mejorar la lectura y los mecanismos de lenguaje.
Guiarlos a hacer uso de herramientas que estimulen otras regiones del cerebro para compensar ese peso extra que cargan al momento de aprender a leer y procesar palabras.
1. Aprendizaje multisensorial.
Consiste en reforzar la absorción del conocimiento lingüístico con la inclusión de actividades manuales y ejercicios físicos.
2. Uso de herramientas tecnológicas.
Si ya nos apoyamos en aplicaciones para pre-diagnósticos de dislexia, ¿por qué no usar la tecnología también para reducir los obstáculos que conlleva?
3. Trabajar en conjunto con los padres.
Organizar juntas con los padres para monitorear su progreso y desarrollar una estratagema que tome en cuenta sus fuerzas y debilidades específicas es muy importante.
Cada niño es diferente y la manera en que afecta la dislexia a cada uno también lo es.
Los padres pueden ser el mejor aliado del maestro y proporcionar información valiosa para asegurarse de que el método didáctico aplicado funciona o si necesita ajustes.
Es importante recordar que la dislexia no es solamente un problema aprendizaje, también puede causar complicaciones como un alto nivel de estrés y baja autoestima en los niños.
Estas situaciones afectan tanto su desarrollo escolar como el personal.
Antes de cualquier método, los elementos más indispensables para ayudar a un alumno con dislexia a ir más allá de su dificultad, son la conversación sensible, la empatía y la constancia.
Solo así tendrán la mismas oportunidades que todos los demás en el salón de clases y fuera de este.