Según Sánchez et al. (2020), la presencia constante de los abuelos puede fortalecer la resiliencia emocional de los niños, ayudándolos a enfrentar cambios, como el divorcio de los padres o problemas en la escuela. En algunos casos, pueden sentirse abrumados por las responsabilidades de cuidado o experimentar conflictos con los padres sobre prácticas de crianza. Según González y Fernández (2020), es vital que los abuelos cuiden su propia salud y bienestar para poder proporcionar apoyo de manera efectiva. Según Muñoz et al. (2021), la interacción frecuente con los abuelos mejora habilidades sociales como la empatía y la comunicación, y fomenta el desarrollo cognitivo a través de juegos y conversaciones que estimulan el pensamiento crítico. La relación con los abuelos también tiene un impacto positivo en el desarrollo social y cognitivo de los niños. La presencia a menudo une a la familia, creando un sentido de cohesión y unidad esencial para el bienestar de todos los miembros. También es vital que los abuelos cuiden su propia salud y bienestar para poder proporcionar apoyo de manera efectiva. La relación entre abuelos y nietos es una de las más valiosas y enriquecedoras en la vida familiar, y su importancia merece ser reconocida y celebrada. En este sentido, la influencia positiva de los abuelos en los nietos es un aspecto crucial de la dinámica familiar que contribuye al bienestar emocional y desarrollo integral de los niños. Los abuelos suelen ser una fuente de confianza y seguridad para los niños, ofreciendo un refugio en momentos de dificultad o estrés familiar.