Fases o etapas del alcoholismo.
Ya en los años 50, Elvin Morton Jellinek -fisiólogo y bioestadístico estadounidense- describió cuatro fases o etapas del alcholismo obtenidas de la investigación y observación de un grupo de 2.000 alcohólicos que acudían a terapia:
Fase pre-alcohólica: El individuo utiliza el alcohol para aliviar o paliar los estados emocionales desfavorables.
Al aumentar la dosis progresivamente el organismo se acostumbra y se desarrolla tolerancia.
No hay afectación en el día a día de la persona.
Fase prodrómica: Se caracteriza por ser muy progresiva.
La persona ve incrementada su necesidad de consumo.
En esta fase se suelen empezar a beber bebidas de más graduación o beben a escondidas.
Fase crítica: Cuando se empieza a beber no se puede parar.
El individuo pierde la forma y el control, con cambios anímicos.
Hay afectación en las esferas familiar, laboral y social dado que se desatienden tareas de esta índole.
Es característico de esta fase el autoengaño y la sensación de falso control.
Comienzan a aparecer las primeras consecuencias en la salud del individuo.
Fase crónica: Está definida por la aparición del síndrome de abstinencia, ello determina que el estado de ebriedad sea casi perpetuo.
Hay desarraigo a nivel social, familiar y laboral y se generan problemas en todos los frentes.
Las consecuencias en su salud ya están claramente avanzadas.