El psicólogo infantil se encarga del proceso de evaluación y diagnóstico de niños y adolescentes.
Es el profesional capacitado para diagnosticar los trastornos del desarrollo de índole psicológica que pueden aparecer en este periodo evolutivo, desde el autismo hasta las dificultades de aprendizaje.
Una de las funciones del psicólogo infantil más importantes consiste en proporcionar tratamiento a los niños y adolescentes que sufren problemas psicológicos o que se encuentran en situación de vulnerabilidad.
El psicólogo infantil ayuda a los padres a aceptar y comprender el trastorno de sus hijos y les proporciona las herramientas para que afronten asertivamente los diferentes desafíos que este representa.
Los psicólogos infantiles no se limitan al ámbito clínico, también trabajan en el sector educativo pues el contexto escolar puede ser una fuente de conflictos y problemas para algunos niños y adolescentes, ya sea porque padecen dificultades de aprendizaje, han desarrollado una fobia escolar o han sufrido acoso.
Entre las funciones de los psicólogos infantiles también se encuentra la prevención de los problemas más comunes que pueden afectar a los niños y adolescentes.
Están capacitados para dar seguimiento a los niños que han presentado factores de riesgo perinatales, participar en programas de orientación para madres adolescentes o dirigir escuelas de padres en las que asesoren y formen a las familias en habilidades que les ayuden a satisfacer las necesidades emocionales de sus hijos, mejorando sus habilidades como progenitores para que puedan criar a niños y adolescentes más autónomos y seguros de sí.
Un psicólogo infantil debe tener una formación amplia que incluya las etapas del neurodesarrollo, los trastornos psicológicos y psiquiátricos propios de esa etapa evolutiva, el proceso de enseñanza-aprendizaje, los estilos de crianza y las dinámicas familiares.