Las metas vitales son nuestros objetivos terapéuticos, es decir, nuestras metas al final del proceso de terapia. Existen muchas técnicas para abordarlos, como la línea de vida pasada que se extiende al presente y futuro. Puedes quedarte con la línea de la vida sobre tu pasado, pero también existe la opción de alargar esta línea al momento presente con una mirada hacia el futuro. Esto permite observar en este momento la línea construida anteriormente, es decir, poder reflexionar sobre el pasado desde el aquí y el ahora. Una vez se ha reflexionado sobre el pasado y sobre cómo te has ido construyendo hasta hoy, podemos hacer un ejercicio de mirada hacia el futuro. Caminar por tu línea como si hubieran pasado los años y escuchar lo que la mente ha elaborado: pueden ser grandes ambiciones, mantener tu presente, una visión catastrofista del futuro o, incluso, un enorme miedo al estancamiento en el momento presente. Cualquiera que sea la reacción nos está dando información sobre dos escenas futuras: la que tememos que ocurra y la que deseamos. Estas dos visiones marcan el inicio de nuestros objetivos actuales y de hacia dónde queremos caminar o, simplemente, hacia dónde no queremos hacerlo. Por último, volviendo a nuestro estado presente, podemos mirar hacia esas escenas futuras deseadas o temidas y reflexionar sobre qué puedo hacer en el presente que me dirija a una dirección u otra de las visualizadas en el juego simbólico.