Al llegar a la mediana edad, ellas comienzan a experimentar la pérdida de libido y, como resultado inmediato, a preocuparse y a aumentar su inseguridad. No obstante, un nuevo estudio publicado en el 'Journal of Sexual Medicine' demuestra que en el fondo no hay por qué alarmarse, ya que la disminución del deseo sexual a medida que se envejece es más corriente de lo que se pensaba: al menos un 70% de las mujeres que participaron en la investigación, todas entre los 40 y 65 años, declararon que cada vez tenían menos ganas de sexo. Para algunas mujeres puede ser el resultado del cambio en sus niveles hormonales. Por ejemplo, durante el ciclo menstrual estas fluctuaciones pueden causar hinchazón, cansancio y dolores, lo que a buen seguro repercute en el interés por el sexo. Además, a medida que ellas envejecen sus niveles de testosterona disminuyen y el deseo sexual le acompaña en el declive. El cerebro es el órgano sexual más poderoso de todos: la libido es un estado mental y a menudo podremos controlarla. Las distracciones cotidianas y el estrés también pueden afectarte. Hay que valorar el factor de la monotonía y el compromiso. Hacerlo siempre con tu marido en la misma cama repitiendo a pies juntillas la rutina sexual preestablecida pone a prueba la libido de cualquiera. Los hábitos no se llevan bien con el deseo sexual. No es de extrañar que desees evitar la situación. Ya sabes, son cosas de la edad, pero todo, también el sexo, se puede adaptar.