Algunas de las técnicas más comunes en la TBCS incluyen: La pregunta del milagro: el terapeuta pregunta al paciente cómo sería su vida si ocurriera un milagro durante la noche y sus problemas desaparecieran.
Esta pregunta ayuda a clarificar las metas y a visualizar un futuro sin problemas.
Escalado: se pide al paciente que califique en una escala del 1 al 10 diferentes aspectos de su vida o su progreso hacia las metas.
Esto permite medir y monitorizar el progreso de manera concreta.
Preguntas de excepción: se exploran momentos en los que el problema no ocurre o es menos severo, identificando así estrategias que ya funcionan.
Feedback positivo: el terapeuta proporciona retroalimentación positiva y refuerza los logros y esfuerzos del paciente, fortaleciendo su autoestima y motivación.
El proceso de TBCS se caracteriza por ser directo y orientado a objetivos.
Durante las sesiones, el terapeuta y el paciente trabajan juntos para:
Establecer metas claras: desde la primera sesión, se define lo que el paciente desea lograr.
Las metas deben ser específicas, realistas y alcanzables.
Identificar recursos y fortalezas: el terapeuta ayuda al paciente a reconocer sus propias fortalezas y recursos, tanto internos como externos, que pueden ser útiles para alcanzar sus objetivos.
Descubrir excepciones: se analizan momentos en los que el problema no se presenta o es menos severo.
Estas excepciones son clave para encontrar soluciones efectivas.
Desarrollar estrategias prácticas: se diseñan estrategias y se planifican acciones concretas para avanzar hacia las metas establecidas.
Evaluar el progreso: en cada sesión, se revisa el progreso y se ajustan las estrategias según sea necesario.