Comparte momentos con aquellas personas que realmente te quieren y te hacen sentir bien. Haz ejercicio físico, dedica una hora al día a caminar. Date un baño en el mar y respira profundamente mirando al horizonte. Escucha música, en especial canciones que te hagan sentir especialmente feliz. Canta, baila, salta. Pasea por la orilla de la playa. Besa, abraza y que te besen y abracen. Sonríe en cualquier momento, aunque estés sólo. Lee, da lo mismo si no son novelas, pueden ser ensayo, biografías, revistas especializadas. Da las gracias todas las noches por lo que tienes o por lo que te ha ocurrido en el día. Desafía tus capacidades, proponte aprender algo nuevo. Elige aficiones que te lleven a crear algo. Aprende el arte de relajarte a través de la meditación, respiración y visualización. Cuéntale un cuento a tu hijo/a, sobrino/a o vecino/a. Relaciónate con personas que comparten una misma pasión e ideas que tú. Ve al campo o la montaña y piérdete por algún camino. Practica sexo. Adopta una postura corporal erguida, ponte derecho y mira al frente. Date un baño en la bañera con sales minerales y a la luz de las velas. Disfruta del silencio, busca ese lugar que te lo proporcione. Ayuda a los demás, de la manera que tú elijas. Toma el sol. Ríete, relativiza y desarrolla tu sentido del humor. Aliméntate bien, ten una dieta sana y equilibrada. Piensa y adopta una actitud positiva ante las situaciones que se te presenten. Date una ducha, cierra los ojos y siente como te cae el agua. Escribe sobre lo que piensas, haces y/o sientes. Viaja, conoce algún lugar nuevo, aunque sea el pueblo de al lado. Disfruta de una buena comida. Juega, juega y no dejes de jugar. Tómate una siesta cuando te sea posible. Contempla la luna y las estrellas. Puedes decidir tener una mascota y cuidarla. Arréglate, cuida tu imagen sin obsesionarte. Permítete aburrirte, y después ya se te ocurrirá algo que hacer.