Reconecta contigo mismo.
Olvida de todo lo aprendido, de lo que te digan o de lo que esté pasando en la vida y sociedad.
Date los días que sean necesarios para que vuelvas a conectar contigo mismo y dejes de sentirte separado de ti.
Sumérgete en la naturaleza.
Observa los fenómenos de la naturaleza como la lluvia, el viento, amanecer y atardecer.
Simplemente observalos y déjate sentir cualquier cosa que sientas.
Contacta con algún animal, acuéstate en el pasto, aviéntate a un río, recupera el contacto con la Tierra.
Crea tu propio sentido, tu “para qué”.
Esto es… que quizás a ti no te interesa en este momento hacer lo que los demás están haciendo, luchar por lo que “deberías” de estar luchando… pero sí hay algo que a ti te interesa y por lo que para ti vale la pena vivir.
Te platico que en el momento más intenso en el que sentí que ya nada valía la pena, me di cuenta que lo único que me importaba era la experiencia en sí.
Si en ese momento estaba sintiendo que no valía la pena vivir, estaba sintiendo eso, y eso por sí mismo valía la pena.
Y entonces te pregunto… ¿tú para que sí quieres vivir?
Sí vale la pena.
Vale la pena que sientas, que vivas, que crees tu propia realidad y experiencia, que te encuentres a ti mismo y descubras lo que quieres hacer de tu vida, que crees tus propias reglas y creencias de vida.
Vale la pena que te des la oportunidad de dejarte sorprender por la vida y por lo que viene en el futuro.
Aunque creas que solo viene más “sin sentido”, no es verdad.
Vienen más experiencias, personas y emociones que ni te imaginas que podrían existir, y vale la pena vivirlas y descubrirlas.
Vive el proceso.
Date chance de atravesar por este proceso en el que estás, y de descubrir que quizás estabas siendo una oruga y estás a punto de convertirte en mariposa.
El proceso es doloroso, confuso y angustiante, pero te sorprenderás de los mundos internos y externos que puedes conocer si te entregas al proceso.
Amplía tu atención, observa la realidad.
Ponte a ver la realidad de manera objetiva, poniendo en tela de juicio tus creencias y tus pensamientos.
Busca pruebas como si fueras un científico, de todo lo que crees, pregunta, investiga, lee, observa, y llega a conclusiones más amplias y verdaderas de lo que sucede contigo y tu alrededor.
Sabrás que estás teniendo un error en tu atención, diciéndote mentiras, cuando tus consecuencias emocionales son desagradables.