La gratitud no es una emoción fija, podemos desarrollarla gracias a tres sencillos ejercicios.
Construye tu altar personal de la gratitud, debes tener presente que aquello que agradecemos es una de las claves para comenzar a cambiar nuestro estado de ánimo.
Para ello, Fraile sugiere que seleccionemos personas, circunstancias o cosas importantes que nos hayan sucedido en la vida y de las que estemos sinceramente agradecidos.
Propone que a continuación hagamos un collage con todas ellas, les tomemos una foto con el móvil y la utilicemos como nuestro fondo de pantalla.
De ese modo, cada vez que encendamos el teléfono podremos ver la imagen y agradecer lo que representa.
Tu piedra mágica, Fraile sugiere que hagamos un anclaje con aquello que queremos alcanzar.
Se trataría de realizar una lista con nuestros sueños y hacernos con un objeto pequeño, manejable, que se pueda llevar en el bolsillo.
Tu diario de gratitud, la propuesta de Fraile se inspira en las investigaciones de Emmons y McCullogh.
Sostiene que, para alcanzar el objetivo, hay que comenzar a trabajar en ello desde la mañana, de esa manera empezaríamos la jornada con buen pie.
Todos los días debemos levantarnos cinco o diez minutos antes de lo habitual y rememorar en un cuaderno especialmente seleccionado todo aquello que agradezcamos de lo acontecido el día anterior.
De ese modo vamos construyendo un diario que nos ayuda a iniciar nuestra tarea de quedarnos con la parte amable de las experiencias vividas.